Estrenando abandonos


El título de la entrada engaña un poco, porque sí que he ido y fotografiado en anteriores ocasiones lugares algo dejados de la mano humana, destruidos por completo o la mayoría en ruinas. Pero en esas ocasiones eran sitios muy cercanos al lugar en el que nos encontrábamos, y me daba la sensación de que le quitaba emoción. Además, era de día.

Pero no esta vez.

 

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‘Mescaline frontline 01’ (Conceptual)

 

Pusimos rumbo sobre las 22.30 de la noche, con ropa veraniega pero repuestos de abrigo en el coche, sabiendo que íbamos a tener temperaturas algo más bajas. Cervezas, refrescos, linternas, cámaras, atrezzo por si surgía la ocasión y ganas. Muchísimas ganas.
Llegamos al pueblo -el punto de partida- desde orígenes distintos, y desde ahí dos coches recorrimos las sinuosas carreteras a oscuras en fila india. Aparcamos lo más cerca que pudimos y, el resto, caminar con cuidado.

Después de un rato andando, llegamos a lo que sería nuestra aventura nocturna: un psiquiátrico.

Entramos con cuidado y en silencio, y exploramos todo lo que el edificio y su estructura nos permitía. Constaba de varias plantas y sótanos, pero no todos de fácil acceso. Andar con cuidado era obligatorio, ya que en el suelo se distinguían fácilmente los agujeros demostrando que el suelo era bastante delicado.
Era la ocasión, entre subida y bajada de pisos, de sacar la cámara y la imaginación.

El lugar había pasado por diversos usos, y ser un centro psiquiátrico fue el último de ellos. Obviamente, las leyendas urbanas estaban presentes. Sumado a los ruidos extraños, luces que desaparecían de repente y una vaca misteriosa que andaba suelta y nos pegó un buen susto.

 

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‘Mescaline frontline 02’ (Conceptual)

 

 

Tras recorrernos casi entero el edificio varias veces (a falta de bajar a alguno de los sótanos porque estaba completamente derruida la zona), esquivar agujeros en el suelo, subir y bajar escaleras de dudosa fijación y grabar algún que otro vídeo sorpresa, decidimos concluir la aventura nocturna.
Todo dando casualidad que era la misma noche que se podía disfrutar de una lluvia de estrellas, y estábamos en el sitio idóneo alejados de la ciudad y su contaminación.

Psiquiátrico, noches de estrellas y compañía para el momento. Una buena aventura que espero repetir próximamente en otro destino.

 

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‘Dr. Voltage’ (Retrato / Portrait)

 

 

 

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